La ONU condenó ayer la muerte de un “casco azul” español, Francisco Javier Soria Toledo, de 36 años, en el sur del Líbano sin mencionar a responsables de los hechos, aunque anunció una investigación para aclarar si fue por fuego israelí o de la milicia libanesa Hizbulá.
El Consejo de Seguridad de la ONU, en una reunión de urgencia convocada para ayer, analizó la cuestión durante casi dos horas y al final dio a conocer unos “apuntes a la prensa” menos formales que una declaración oficial.
La muerte del militar español encuadrado en la Fuerza Interina de la ONU en el Líbano (FINUL) se produjo en medio de un enfrentamiento armado entre Israel y el grupo chií libanés Hizbulá.
Entre las misiones de la FINUL se encuentra la de vigilar la llamada “línea azul”, delineada por la ONU para certificar la retirada israelí del sur del Líbano en el año 2000. “Los miembros del Consejo de Seguridad condenan en los más duros términos la muerte de un ‘casco azul’ español de FINUL, que ocurrió en el contexto del intercambio de fuego a lo largo de la ‘línea azul”, dice la declaración a la prensa dada por el consejo.
El texto fue leído por el embajador chileno ante la ONU, Cristián Barros.


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